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No hay duda de que esta compañía teatral ha permanecido leal a su nombre desde su fundación, en 1962.
Como bufón que mete el dedo en la llaga de la vida política y social de su tiempo, y como constructor de un
enguaje treatral desde las clásicas técnicas del mimo a las nuevas técnicas de autoexpresión a través del movimiento.
La escenografía para Gabinete Libermann, una obra sobre terapia pública para un “caso” de síndrome agudo de
enclaustramiento, debía posibilitar al máximo la libertad de movimientos, la aparente improvisación y las “locuras”
propias de esta compañía, resultado de una estrategia bien planificada de trabajo desde un proceso creativo colectivo.
Colaborador: Dino Ibáñez
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